Pocos eventos concitan en la ciudad un grupo tan numeroso de musulmanes sufíes como la ya tradicional y conocida, más allá de nuestras fronteras, peregrinación de la Zawiya Al Alawiya, que se conmemora con el encuentro anual en torno al santón Sied Mohamed At-Tahiri que reunió entre 1.500 y 2.000 fieles en la Mezquita del Cerro de Palma Santa. Un acontecimiento multitudinario en el ámbito musulmán de gran alcance, que cuenta con la participación solidaria de los representantes públicos de la
ciudad. De hecho a lo largo del rezo se trasladaron al templo religioso, tanto el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda como el delegado del Gobierno, Gregorio Escobar
Procedente de distintos enclaves norteafricanos, peninsulares e incluso de otros países europeos. Una tradición que cada año trascurre sin el más mínimo incidente a pesar de reunir a miles de peregrinos y que cada año denota el nivel de respeto mutuo y de interculturalidad que caracteriza a los melillenses
La semana se iniciaba con esta impresionante manifestación religiosa que en jornadas sucesivas daba paso a los actos conmemorativos de la Virgen del Carmen, patrona de los pescadores que goza de una arraigada tradición en Melilla, por su condición de ciudad a orillas del “mare nostrum” y contar con multitud de devotos.
virgen del carmen barrio de Corea
La bonita y y venerada talla de la Virgen del Carmen volvió a señorearse sobre las aguas de la tranquila bahía melillense arropada en su peregrinar marinero por centenares de hombres, mujeres y niños, con presencia de bereberes que con el mismo respeto, quisieron participar en cierta forma de la arraigada costumbre melillense en la que no faltó un alto en la calle Callao del Barrio del Hipódromo para recordar al héroe local, Francisco Gil, que falleció en su intento de rescatar a una bañista.
Una simbiosis entre musulmanes y cristianos que constituye todo un ejemplo a seguir en un mundo cada vez más caracterizado por el enfrentamiento entre los dos grandes bloques de Oriente y Occidente.
La bonita y y venerada talla de la Virgen del Carmen volvió a señorearse sobre las aguas de la tranquila bahía melillense arropada en su peregrinar marinero por centenares de hombres, mujeres y niños, con presencia de bereberes que con el mismo respeto, quisieron participar en cierta forma de la arraigada costumbre melillense en la que no faltó un alto en la calle Callao del Barrio del Hipódromo para recordar al héroe local, Francisco Gil, que falleció en su intento de rescatar a una bañista.
Una simbiosis entre musulmanes y cristianos que constituye todo un ejemplo a seguir en un mundo cada vez más caracterizado por el enfrentamiento entre los dos grandes bloques de Oriente y Occidente.